A veces la vanidad femenina supera la incomodidad. Es incomprensible como pudo poner su cola pelada contra el hielo. Basto decirle ¡Quieta pa’la foto! Y su reacción inmediata fue la de hacer su mejor pose, exhibiendo orgullosa su nuevo look navideño.
En días pasados, cuando fuimos a la inmobiliaria, sin tacto alguno la secretaria soltó la imprudente pregunta:
-¿Cuándo tiene los perritos?
Y después ante la mirada de censura de todos (inclusive de Conga) rectificó roja como un tomate sin poder remediar la embarazosa insinuación:
-Perdón no quise ofender a su perro.
Cuando Conga siente el tintinear de las llaves, se alborota y sin importar lo duro que puede resultar el acompañarme, siempre está animosa y dispuesta...... la muy gasolinera.
Entonces la enchuto en su elegante chaqueta de invierno y su bufanda blanca de piel y aún así, dentro del auto tiembla mientras la temperatura en el interior sube.
Una vez hemos arrancado, no se despega del vidrio, hipnotizada por el frío paisaje invernal urbano.