
Se volvió un pacto hacer algo espectacular cada vez que se cumplan años de estar por éstas tierras.
Nuestro segundo año se festejaba esta vez y de ninguna manera era conveniente dejarlo pasar como si nada.
Rodamos dentro de un paisaje maravilloso, sobre una vía perfecta, al final de la cual, la palpitante e increíble ciudad de New York nos esperaba.
El dilema:
escoger entre todo lo ofrecido por una ciudad de este calibre y tratar de disfrutar, en el fugaz tiempo de cuatro días, (que fueron tres, uno menos, descontado el tiempo de viaje y compras) de todo aquello que se pudiera, evidentemente sin dejar de lado lo obligatorio: Central Park, Times Square, Madame Tussauds, Statue of Liberty, Empire State Building, The Metropolitan Museum of Art, etc.